Cultural Activities
La riqueza en historia, arte y monumentos ublicados en parajes incomparables, convierten a la Costa Dorada en uno de los lugares que más sorprenden de la orografía catalana.
CISTERCIAN ROUTE
La Ruta del Cister atrae a visitantes de todo el mundo interesados en ver las joyas arquitectónicas y la forma de vida de los monjes de los 3 monasterios que la componen. El hecho de estar situados en la bonita comarca de la Cuenca del Barberá, constituye un atractivo más de esta visita obligada en la provincia de Tarragona.
La distancia desde Le Méridien Ra es entorno a los 30 min. en coche,y la proximidad de los monasterios entre sí permite visitarles en un día.
1. Monasterio de El Poblet. Es el monasterio cisterciense de referencia en España. Las razones de su importancia son varias. Primeramente, se trata del conjunto cisterciense habitado más grande de Europa. Fue fundado por Ramón Berenguer IV en 1150, que donó las tierras a la abadía francesa de Fontfreda donde su hermano era abad. El que su fundador lo escogiera como Panteón Oficial de la Corona de Aragón, lo convirtió en el centro de riqueza de la zona gracias a las donaciones de sus reyes, que querían asegurarse su descanso eterno. En su iglesia, precedida por el majestuoso retablo de Damian de Forment, aún pueden verse hoy las tumbas de Pedro IV el Ceremonioso y su hija Doña Juana de Aragón. El monasterio se abandóno durante un siglo tras la amortización de Mendizábal (1835), pero su reabilitación en 1945 y el retorno de los monjes 5 años más tarde le han devuelto el explendor de antaño. En 1991 fue declarado Patrimonio de la Humanidad, título que ostenta junto con Guadalupe, El Escorial, San Millán de Yuso y de Suso.
2. Monasterio de Vallbona de les Monges. Es el único monasterio femenino de la ruta. Fundaron sus construcciones Alfonso II el Casto, Jaime I el Conquistador y Alfonso X el Sabio, quienes solían alojarse en él. Tras el concilio de Trento en 1573, que prohibía la existencia de comidades femeninas en lugares despoblados, las monjas se vieron obligadas a donar parte de sus terrenos. La construcción de Vallbona de les Monges se ha realizado en varias fases, lo que nos permite ver representadas varias épocas en su arquitectura. Claros ejemplos son el cimborrio medieval en forma de linterna de ocho caras (¡y bóvedas sin contrafuertes) y el claustro románico en curiosa forma trapezoidal que mezcla esculturas y arcos románicos con ventanales góticos de posterior construcción. En el presbiterio de la iglesia, cuya planta es de cruz latina -propia del románico-, se encuentra el sepulcro de la reina Violante de Hungría (esposa de Jaime I), que dispuso ser enterrada allí, sin ningún ornamento y junto a su hija. Merece la pena destacar la biblioteca y su scriptorium, ya que gracias a las religiosas se conservan 14 códices del siglo XIII únicos. Desde su construcción, la única época que no ha estado habitado fue durante la Guerra Civil.
3. Monasterio de Santes Creus. Es el monasterio que mejor refleja el plan bernardino de construcción. Consta de un núcleo principal con la iglesia, el claustro y la sala capitular, pero además se completa en una segunda fase con un refectorio, el locutorio, el scroptorium y el dormitorio común. Cabe destacar el sepulcro de pórfido rojo proveniente de Oriente de Pedro I El Grande, donde fue enterrado el monarca en posición sedente. A sus pies, dos leones probablemente venidos de Mesopotamia y la tumba de su fiel servidor, el almirante Rogelio de Lauria que pidió ser enterrado junto a él. Y en lado opuesto, Jaime II y su esposa Blanca de Anjou.
MONTBLANC
Fundada por el rey Alfonso I, Montblanc es una ciudad medieval amurallada, que actualmente es la capital de la Cuena del Barberá. En un paseo por sus calles descubrirá varias casas señoriales, como el Palacio Real (residencia ocasional de los monarcas aragoneses), el Puente Viejo románico o la impresionante iglesia de Santa María. Fue declarada Conjunto histórico-artístico en 1947.
TARRAGONA, LA ANTIGUA CAPITAL ROMANA DE HISPANIA
Dice la leyenda que Júpiter abandonó a su esposa Tiria cuando se enamoró de la ciudad de Tarragona. Los romanos se instalaron en el 218 a.C. por ser un enclave estratégico importante y con el paso del tiempo se convertiría en la capital de la Hispania Citerior.
Si visita Tarragona hay varios elementos arqueológicos que no podrá perderse, ya que las piedras hablan por sí mismas.
1. La Muralla: Data de finales del S. III a.C. Su dimensión original era de 4 kilómetros. Ahora se conservan unos 1100 metros. Su grosor es de entre 4 y 6 metros y la altura de aproximadamente 12 metros. Insertadas en la misma se encuentran la torre del Arquebisbe, la del Cabiscol y la torre Minerva.
2. El anfiteatro Romano: construido en el S. II d.C. tiene la planta elíptica. Servía para las luchas de los gladiadores. Con el paso del tiempo, se construyeron edificios encima como lo demuestran los restos de la planta de una basílica visigótica (s. VI), justo en la parte central, y los de una iglesia románico-gótica del s. XII.
3. Circo Romano: construido en el S. I d. C. Estaba destinado a la celebración de espectáculos como las carreras de cuadrigas.
4. Necrópolis Romana y Paleocristiana: es un emplazamiento descubierto en 1923, fue utilizado por diferentes culturas y se han descubierto enterramientos con ritos paganos y cristianos. La mayor parte de estos descubrimientos arqueológicos se pueden ver en el Museo de Arqueología de Tarragona.
5. Acueducto: era el sistema que utilizaban los romanos para trasladar el agua desde el río a la ciudad.
